

¿Por qué hay recaídas? | Entendiendo la adicción sin culpa
¿Por qué hay recaídas? | Entendiendo la adicción sin culpa
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En este vídeo hablamos por qué muchas personas recaen durante los procesos de recuperación de adicciones y aclara un punto esencial: el objetivo de la recuperación no es simplemente dejar de consumir, sino hacer los cambios necesarios para no volver al consumo. Cuando una persona deja de consumir, el síntoma visible desaparece, pero la enfermedad sigue activa, ya que el consumo solo era una forma de anestesiar un malestar emocional profundo, muchas veces originado en la infancia.
Al dejar la sustancia, reaparece el malestar adictivo, esa sensación persistente de ansiedad, vacío, rapidez emocional, irritabilidad y búsqueda inmediata de alivio. Este malestar, que llevaba años en la persona antes del consumo o incluso antes de conocer las drogas, vuelve con fuerza cuando ya no hay nada que lo anestesie. Por eso, simplemente dejar de consumir sin trabajar este malestar conduce casi inevitablemente a recaer.
Junto a ese malestar surge el pensamiento adictivo, que se expresa a través de negación, justificación, autoengaño, fantasías de control y obsesión. El ponente explica que la adicción puede manifestarse sin necesidad de consumir, ya que basta con que estén presentes cinco elementos: obsesión, compulsión, egocentrismo, distorsión mental y autoengaño.
Otro factor frecuente es la sustitución del consumo por otras sustancias o conductas. Muchas personas que dejan la droga principal comienzan a beber, comer compulsivamente, trabajar en exceso o buscar nuevas conductas adictivas. Esto ocurre porque el objetivo interno sigue siendo el mismo: evitar sentir.
Finalmente, resalta la incapacidad del adicto para manejar emociones básicas —miedo, frustración, soledad, envidia debido a la intensidad con la que las siente. La sustancia actuaba como regulador emocional, y al desaparecer, la persona queda sin herramientas. Por eso, la recuperación debe centrarse en aprender a gestionar emociones, comprender el propio malestar y romper la lógica de anestesiar cualquier sentimiento considerado amenazante.



