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La filosofía de 12 pasos iniciada por Alcohólicos Anónimos es utilizada por muchos centros de tratamiento de adicciones en España. En estos grupos, las personas se ayudan unas a otras para poder mantenerse en abstinencia.
En MOMENTO nuestros pacientes acuden fuera del centro a estos grupos de manera voluntaria, y es un requisito de nuestro programa. Al principio, unos pueden conocer estos grupos de Doce Pasos y otros no los conocen.
Los grupos de Doce Pasos, también llamados confraternidades, son espacios de ayuda mutua en los que personas con un mismo problema se reúnen para apoyarse en su recuperación. No los dirigen profesionales ni se rigen por criterios clínicos: funcionan por la experiencia compartida de quienes participan. Son anónimos, gratuitos y abiertos a cualquiera que tenga el deseo de dejar de consumir o de abandonar una conducta que le hace daño.
Su fuerza reside en algo muy sencillo: nadie entiende mejor lo que le pasa a una persona con adicción que otra persona que ha pasado por lo mismo. Esa identificación rompe el aislamiento y la vergüenza que acompañan con frecuencia a la enfermedad, y ofrece algo que a menudo cuesta encontrar en otros lugares: la sensación de pertenecer a algún sitio sin tener que dar explicaciones.
Los Doce Pasos incorporan un programa creado en Estados Unidos en el año 1935 por William Wilson y Robert Smith. Ambos eran personas con problemas con el alcohol que descubrieron que hablar con otra persona en su misma situación les ayudaba a mantenerse sobrios. De esa experiencia nació Alcohólicos Anónimos, y de ella, con el tiempo, el programa de pasos que hoy conocemos.
El programa era utilizado únicamente para tratar el alcoholismo, pero su uso se ha expandido a todas las adicciones. Existen así Narcóticos Anónimos, Comedores Compulsivos Anónimos, Codependientes Anónimos (Coda), Jugadores Anónimos, y así con todas las adicciones con o sin sustancia. Cada confraternidad adapta el lenguaje a su problema concreto, pero mantiene la misma estructura básica de principios.
Basado en la medicina y la espiritualidad, el programa ayuda a millones de personas por todo el mundo, y en España cada vez son más las que se recuperan con los 12 pasos. Es importante entender bien qué significa "espiritual" en este contexto. No se trata de un programa religioso ni exige pertenecer a ninguna fe. Cada persona entiende ese "poder superior" como quiera: puede ser el propio grupo, una idea de sentido, unos valores o una creencia personal. Y quien no cree en nada también tiene cabida.
Lo que el programa propone, en esencia, es salir de la idea de que uno puede resolverlo todo solo y apoyarse en algo mayor que la propia fuerza de voluntad. Para muchas personas con adicción, que han vivido repetidos intentos fallidos de controlar el consumo por sí mismas, esa idea es el comienzo de un cambio.
Una de las ventajas de este modelo es que existe un grupo para casi cada situación. Conviene elegir el que mejor se ajuste a lo que vive cada persona:
Los horarios, las direcciones y las modalidades de las reuniones cambian con el tiempo. Por eso recomendamos consultar siempre las webs oficiales de cada confraternidad, en lugar de fiarse de datos antiguos o de segunda mano.
Los grupos de ayuda mutua y el tratamiento profesional no compiten entre sí: cumplen funciones distintas y se refuerzan. Un equipo profesional puede realizar una valoración inicial, detectar si hace falta una desintoxicación con supervisión médica, trabajar en terapia los motivos por los que el consumo ocupó un lugar en la vida de la persona y atender otros problemas de salud, como la ansiedad, la depresión o los trastornos asociados. Un grupo no está pensado para ninguna de esas tareas, y no debe esperarse de él que las cumpla.
A cambio, el grupo ofrece lo que un tratamiento, por definición, tiene un principio y un final para dar: una comunidad estable, disponible en cualquier momento, sin listas de espera y sin fecha de alta. Por eso en MOMENTO combinamos ambos recursos. Durante el programa, ya sea residencial o ambulatorio, la persona empieza a asistir a estos grupos y a construir una red fuera del centro. Cuando el tratamiento intensivo termina, esa red ya está ahí.
Si te interesa conocer en qué se diferencian ambos enfoques, puedes leer nuestro artículo sobre Alcohólicos Anónimos y tratamiento profesional.
El programa de MOMENTO siempre va acompañado de reuniones a los grupos de las confraternidades, según sea la adicción, ya que una vez terminado el tratamiento es uno de los recursos gratuitos más utilizados para permanecer limpio y en un camino espiritual libre de adicciones.
Esta decisión responde a una convicción: la recuperación no se apoya solo en lo que ocurre dentro de un centro, sino en cómo se construye la vida fuera de él. Los grupos son una de las formas más accesibles de sostener ese camino en el tiempo, especialmente en los momentos de mayor riesgo, cuando el deseo de consumir reaparece o cuando la rutina vuelve a apretar. Y como parte del programa se plantea de forma progresiva, a cada persona se le da el tiempo y el acompañamiento necesarios para que se sienta cómoda con el formato.
Estos son los "Doce Pasos" de AA, Alcohólicos Anónimos. Cada confraternidad los adapta sustituyendo la palabra "alcohol" por su propia problemática.
Los 12 Pasos
Al leer estos pasos por primera vez, es habitual que algunas palabras provoquen rechazo, sobre todo las referencias a Dios o a los "defectos". Conviene recordar que se trata de un texto escrito hace casi un siglo, en un contexto cultural concreto, y que quienes lo practican hoy lo interpretan de maneras muy diversas. Algunas ideas ayudan a leerlo sin prejuicios:
Tampoco hace falta estar de acuerdo con cada palabra para beneficiarse de la compañía del grupo: muchas personas empiezan simplemente asistiendo y escuchando, y van encontrando su propio modo de relacionarse con el programa con el paso de los meses. Nadie tiene que aceptarlo todo de golpe. Para muchas personas, lo valioso de los pasos es el proceso de trabajarlos acompañadas, no la literalidad de cada frase. Si algo te resulta difícil, es una buena razón para comentarlo con el equipo que te acompaña.
Ir a una primera reunión de un grupo de Doce Pasos puede generar nervios, y es normal. Algunas ideas prácticas ayudan a que la experiencia sea más llevadera:
Si buscas un lugar donde empezar, o si convives con alguien que lo necesita, en MOMENTO podemos orientarte. Cada proceso comienza con una valoración inicial y se adapta a cada persona, con responsabilidad pero sin culpabilizar, y teniendo en cuenta a la familia cuando es posible. Si a quien necesita ayuda le cuesta dar el paso, o si quien llama es un familiar que busca recursos propios, puedes consultar también nuestro artículo sobre los grupos de apoyo para familiares.
Puedes llamarnos las 24 horas al 608 78 34 25 o escribirnos a través de la página de contacto. Podemos ayudarte.
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