Narcóticos Anónimos

13 de mayo de 2020

Narcóticos Anónimos

Narcóticos Anónimos es un grupo de autoayuda o ayuda mutua formado por personas que comparten una misma experiencia y un mismo problema con el consumo de drogas. De esta manera, se crea una identificación y una comprensión universal. Reúne cualidades de la terapia grupal, sin tener carácter profesional. Son grupos abiertos, en los que las personas entran y salen. Se caracterizan por no existir confrontación, sino por ofrecer sugerencias. No hay presión para compartir, pero, cuando alguien lo hace, es con un alto nivel de confianza en el grupo.

El servicio mutuo que se prestan entre ellos les ayuda a recuperar su dignidad, su respeto y su autoestima. Las reuniones no están dirigidas por profesionales. No existen líderes, sino servidores de confianza, que no gobiernan. Estos servidores son escogidos por los miembros de los respectivos grupos. Quienes participan comparten la creencia en que un poder superior, como cada uno lo conciba, es quien les devolverá el sano juicio necesario para salir del consumo de drogas.

La única condición para ser miembro es tener el deseo de dejar de consumir. Son grupos gratuitos y solo aceptan contribuciones de sus propios miembros. No están permitidas las contribuciones externas.

¿Qué es Narcóticos Anónimos?

Narcóticos Anónimos (NA) es una de las llamadas confraternidades de recuperación: comunidades de personas que se reúnen de forma periódica para apoyarse en su deseo de vivir sin consumir drogas. Se rige por el programa de los Doce Pasos, que nació en el ámbito del alcoholismo y que NA adaptó a cualquier sustancia. Por eso en sus reuniones no se habla de una droga concreta, sino de la enfermedad de la adicción y de la forma de vivir sin recurrir al consumo.

Lo que define a NA es la experiencia compartida. Quien llega a una reunión se encuentra con personas que han pasado por situaciones parecidas a la suya: la sensación de haber perdido el control, el deterioro de las relaciones, la mentira, la vergüenza, los intentos fallidos de parar. Escuchar a alguien que ha vivido algo similar y que hoy lleva una vida distinta tiene un efecto que difícilmente puede reproducir otro formato. No se trata de que alguien le explique a la persona lo que debe hacer, sino de que vea, en otro, que cambiar es posible.

Conviene subrayar lo que NA no es. No es un servicio sanitario, no ofrece diagnósticos ni tratamientos médicos, no sustituye la atención psicológica o psiquiátrica y no está vinculado a ninguna religión, partido político ni institución. Es, sencillamente, un espacio de ayuda mutua, anónimo y gratuito, que cada persona usa a su manera y a su ritmo.

Cómo funciona una reunión de ayuda mutua

Aunque cada grupo tiene su propia personalidad, el esquema general de este tipo de reuniones es bastante parecido. Sin entrar en datos de grupos concretos, que conviene consultar siempre en las fuentes oficiales, estos son los rasgos habituales:

  • Anonimato. Lo que se dice en la reunión se queda en la reunión. Muchas personas se presentan solo por su nombre de pila, y nadie está obligado a dar más datos.
  • Turnos de palabra. Quien quiere comparte su experiencia, su momento actual o una dificultad. Quien prefiere escuchar puede hacerlo durante todo el tiempo que necesite.
  • Sin consejos ni juicios. No hay interrupciones ni valoraciones sobre lo que cuenta cada persona. Se comparte la propia vivencia, no se dan órdenes.
  • Servidores de confianza. Algunos miembros se ocupan de tareas sencillas, como abrir el local, preparar el espacio o dar la bienvenida. Es un servicio rotativo y voluntario, no un cargo de mando.
  • Ausencia de cuotas. No se paga por asistir. Como se ha dicho, el grupo solo acepta aportaciones de sus propios miembros.

Para muchas personas, la primera reunión es la más difícil. Es normal sentir recelo, vergüenza o la idea de que aquello "no es para mí". A menudo ayuda ir acompañado de alguien de confianza o de un profesional que ya conozca el ambiente, y recordar que escuchar es una forma perfectamente válida de participar.

La web de Narcóticos Anónimos

Para consultar información actualizada sobre el funcionamiento de los grupos y los recursos disponibles, la referencia es la propia web de la confraternidad: https://www.narcoticosanonimos.es. Es la fuente adecuada para conocer los horarios y los lugares de reunión vigentes, porque cambian con el tiempo y no conviene darlos por supuestos.

Qué puede aportar un grupo de ayuda mutua

La adicción suele traer consigo aislamiento. Con el tiempo, la persona se aparta de quienes la rodean, oculta lo que le ocurre y se queda a solas con un problema que cree que nadie más puede entender. Un grupo de ayuda mutua actúa precisamente sobre esa soledad. Entre las cosas que muchas personas valoran de este tipo de espacios están:

  • Pertenencia. Encontrar un lugar donde no hace falta justificarse ni esconder nada.
  • Reducción de la vergüenza. Comprobar que otras personas han hecho o vivido cosas parecidas, y que aun así siguen adelante.
  • Esperanza concreta. Ver de cerca a personas con distintos tiempos de recuperación, desde quien acaba de llegar hasta quien lleva años sin consumir.
  • Rutina y estructura. Un compromiso semanal, o más frecuente, que organiza el tiempo y ofrece un punto de apoyo en los momentos de mayor riesgo.
  • Disponibilidad. Poder acudir a una reunión cuando el deseo de consumir aprieta, sin cita previa y sin lista de espera.

Nada de esto garantiza resultados, y no todas las personas se sienten cómodas en este formato. Pero para muchas, la combinación de identificación, apoyo y constancia se convierte en una pieza importante de su recuperación.

Los Doce Pasos: una guía espiritual, no religiosa

El programa de NA se articula en torno a los Doce Pasos, una serie de principios que proponen un camino de reconocimiento del problema, revisión personal, reparación del daño causado y servicio a los demás. La palabra "Dios" aparece en algunas de sus formulaciones, lo que lleva a mucha gente a pensar que se trata de un programa religioso. No lo es: se plantea como un programa espiritual, en el que cada persona entiende ese "poder superior" como quiera, y donde cabe cualquier creencia e incluso la ausencia de creencia religiosa. Lo que se propone es apoyarse en algo mayor que la propia voluntad aislada, sea un grupo, unos valores, una idea de sentido o una fe personal.

Los pasos no se hacen de golpe ni se aprueban como un examen. Se trabajan poco a poco, a menudo con el acompañamiento de otro miembro con más experiencia en el programa, al que se suele llamar padrino o madrina. Para saber más sobre el origen del programa, sus pasos y las confraternidades que lo han adaptado a otras adicciones, puedes leer nuestro artículo sobre los grupos de 12 Pasos.

Nuestra visión de los grupos de 12 pasos

En MOMENTO estamos totalmente convencidos de la eficacia que tiene la metodología utilizada por Narcóticos Anónimos y, en general, cualquier grupo de 12 pasos. Por ello, como parte de nuestro tratamiento, figura la asistencia a estos grupos, algo que consideramos parte esencial del programa. Para nosotros, es innegociable la valía que tiene la figura de una persona con adicción que ayuda a otra. Además, hemos comprendido a la perfección que no se trata de un programa religioso, sino espiritual, en el que tiene cabida cualquier tipo de creencia. Incluso, el no creer en nada. Eso otorga un grado de libertad tal, que permite que cada persona crea en lo que quiera, pero que crea en algo.

Esa convicción no significa que el grupo sustituya al trabajo que se hace en el centro. Significa que lo complementa. La ayuda mutua aporta algo que ningún profesional puede dar por sí mismo: la voz de quien ya ha recorrido el camino y sigue ahí. Y a su vez, el tratamiento ofrece aquello que un grupo de pares no tiene entre sus objetivos: valoración clínica, trabajo psicológico individual, atención a otras patologías y un entorno estructurado.

Cómo se complementan los grupos y el tratamiento profesional

Es frecuente preguntarse si basta con acudir a las reuniones o si es necesario además un tratamiento. La respuesta depende de cada persona, de su historia y de la situación en la que se encuentra, y por eso toda decisión parte de una valoración. Lo que sí podemos decir es cómo se reparten los papeles cuando ambos recursos se combinan:

  • El tratamiento profesional evalúa la situación, indica si hace falta una desintoxicación con supervisión médica, trabaja los motivos por los que el consumo ocupó un lugar en la vida de la persona, aborda posibles problemas de salud mental asociados y acompaña los cambios en la familia y en el día a día.
  • El grupo de ayuda mutua ofrece comunidad, identificación y continuidad. Está disponible a cualquier hora del año, no tiene fecha de alta y sigue sirviendo mucho después de que el tratamiento intensivo haya terminado.

Cuando funcionan juntos, cada uno cubre lo que el otro no puede cubrir. Durante el programa residencial o ambulatorio, el grupo permite que la persona empiece a construir, desde el principio, una red de apoyo fuera del centro. Y al terminar, esa red ya existe y es la que sostiene el día a día. Puedes conocer cómo organizamos esa etapa en nuestro programa de postcuidado.

Por qué es útil después del tratamiento

Terminar un tratamiento no es llegar a una meta, sino empezar una etapa en la que la persona se enfrenta de nuevo a su vida cotidiana con más herramientas. Es un momento de especial vulnerabilidad: vuelven las tensiones, las rutinas de antes y, a veces, el cansancio o la sensación de que ya no hace falta cuidarse. En esa fase, los grupos gratuitos son uno de los recursos más utilizados para mantenerse en un camino libre de consumo, precisamente porque son accesibles, constantes y no dependen de ningún calendario de tratamiento.

Las recaídas forman parte, para algunas personas, del recorrido, y no deben vivirse como un fracaso moral. Un grupo de ayuda mutua es un lugar donde se puede hablar de ello sin ocultarlo, y desde donde es más fácil volver a pedir ayuda a tiempo. Si quieres profundizar en este tema, te recomendamos leer por qué hay recaídas y cómo entender la adicción sin culpa.

Y las familias, ¿tienen su espacio?

La adicción afecta a toda la familia, y quienes conviven con ella también necesitan apoyo propio. Existen grupos de ayuda mutua pensados específicamente para familiares y allegados, con una lógica parecida: compartir la experiencia, reducir el aislamiento y aprender a cuidarse sin cargar con lo que no corresponde. En MOMENTO consideramos que la familia puede formar parte del proceso, y por eso trabajamos con ella dentro de nuestro programa de familias. Si buscas información sobre este tipo de recursos, puede serte útil nuestro artículo sobre los grupos de apoyo para familiares.

Cómo podemos ayudarte en MOMENTO

Si tú o alguien de tu entorno estáis pensando en dar un primer paso, no hace falta tenerlo todo claro. Cada proceso en MOMENTO empieza con una valoración inicial, en la que escuchamos la situación y orientamos sobre el recurso más adecuado. Nuestros programas, residencial, ambulatorio y vivienda de apoyo, están pensados para acompañar a cada persona de forma individualizada, con responsabilidad pero sin culpabilizar, y con una autonomía que se va ganando poco a poco. En ese recorrido, los grupos de ayuda mutua tienen un lugar propio, como una parte más de la red de apoyo.

Puedes llamarnos las 24 horas al 608 78 34 25 o escribirnos a través de la página de contacto. Podemos ayudarte a dar el primer paso.

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