La esquizofrenia

14 de octubre de 2018

La esquizofrenia

La esquizofrenia es una enfermedad mental grave que, a veces, puede ser incapacitante. Afecta directamente a funciones tales como el pensamiento, la percepción, las emociones y la conducta.

La padece alrededor del 1% de la población y, si es diagnosticada a tiempo y tratada, se puede convivir con ella y llevar una vida integrada en la sociedad, con calidad de vida.

Esta patología suele debutar en la adolescencia, más concretamente entre los 15 y los 25 años; pero también es cierto que se están detectando trastornos y alteraciones psicóticas también en la infancia.

En este artículo repasamos qué es, qué causas se conocen, cómo se manifiesta, cómo se diagnostica y cómo se trata, y dedicamos un apartado a la relación entre la esquizofrenia y el consumo de sustancias, un terreno que conocemos bien en MOMENTO. Es información general y orientativa: ante cualquier duda, la valoración la debe hacer siempre un profesional.

Qué es la esquizofrenia

La esquizofrenia pertenece al grupo de los trastornos psicóticos. Una psicosis implica una pérdida parcial o total del contacto con la realidad compartida: la persona percibe, interpreta o siente cosas que los demás no perciben, y esa vivencia le resulta tan real que cuesta cuestionarla.

Conviene desmontar un error muy extendido: la esquizofrenia no es tener “doble personalidad”. Es un trastorno que altera el pensamiento, la percepción y la forma de relacionarse con el entorno, y que tiene un tratamiento. Tampoco implica, por sí misma, peligrosidad: la mayoría de las personas con esquizofrenia no es violenta, y sufren más a menudo el estigma y el aislamiento que otras personas.

Al tratarse de una enfermedad que suele aparecer en la adolescencia y la juventud, coincide con una etapa clave en la que se construyen los estudios, las amistades y la identidad. Por eso detectar los primeros signos y acompañar bien el inicio marca una diferencia importante en la evolución.

Causas de la esquizofrenia

No existe una única causa. Se entiende como el resultado de la combinación de factores biológicos y ambientales que interactúan entre sí.

Entre las causas de la esquizofrenia se encuentran los factores genéticos: si hay antecedentes de padre o madre con esquizofrenia hay más posibilidades de padecerla. Ahora bien, tener esa predisposición no significa que la enfermedad vaya a aparecer de forma inevitable.

Estas posibilidades de padecerla se acentúan con otros estímulos ambientales tales como problemas familiares o el consumo de drogas. “El cannabis multiplica hasta por 4 la posibilidad de padecer esquizofrenia”, explica la psicóloga Isabel Menéndez Benavente.

Otros elementos de estrés que se mencionan de forma general en la literatura clínica son las situaciones de adversidad intensa o sostenida en etapas tempranas, el aislamiento y los periodos de gran tensión emocional. Ninguno de ellos explica por sí solo la enfermedad, y nadie, ni la persona ni su familia, tiene la culpa de que aparezca.

El cannabis y otras sustancias como factor de riesgo

La cita de la psicóloga Isabel Menéndez Benavente apunta a uno de los vínculos más estudiados: el del consumo de cannabis, sobre todo cuando se inicia en la adolescencia, con la aparición de cuadros psicóticos. En personas con predisposición, el consumo puede adelantar el inicio de la enfermedad o agravar su curso.

No es el único vínculo. Otras sustancias estimulantes, alucinógenas o de síntesis pueden provocar episodios psicóticos, a veces transitorios, a veces el desencadenante de un cuadro que se prolonga. Si te interesa este tema, puedes leer nuestro artículo sobre cannabis y psicosis y la página sobre adicción a los porros.

Una idea importante es que, en la práctica, no siempre resulta sencillo saber qué fue primero: si la sustancia desencadenó el cuadro, si la persona ya comenzaba a tener síntomas y consumía para sobrellevarlos, o si ambas cosas se retroalimentaron. Por eso hace falta una valoración cuidadosa y no etiquetas apresuradas.

Síntomas de la esquizofrenia

Entre los síntomas de la esquizofrenia se distinguen dos tipos principales, los positivos y los negativos. En todos ellos el factor común es que la persona deja de conectarse con la realidad de la forma habitual.

Síntomas positivos

Se denominan “positivos” porque añaden vivencias que antes no estaban, no porque sean buenos. Son los síntomas de la esquizofrenia más llamativos:

  • Distorsión total de la realidad.
  • Alucinaciones visuales y auditivas; por ejemplo, es frecuente que piensen que la televisión les habla, también tienen premoniciones…
  • Ideas delirantes de tipo paranoide: suelen pensar que todo el mundo les persigue o les espía… o incluso pueden pensar que alguien les quiere matar.

Síntomas negativos

El factor común de los síntomas negativos es que la persona queda apática: se reduce su iniciativa, su expresión emocional y su interés por lo que le rodea. Hablamos de un aplanamiento afectivo, con pocas reacciones y menor capacidad de disfrutar o de comunicarse. En los casos más intensos puede aparecer un estado de inmovilidad y falta de respuesta, conocido como estado catatónico, que puede prolongarse durante horas y requiere atención médica.

Estos síntomas se confunden fácilmente con pereza, desgana o depresión, y a menudo preocupan menos al entorno que los positivos, pero tienen un enorme impacto en la vida diaria.

Otras manifestaciones

Además de los síntomas positivos y negativos, algunas personas presentan pensamiento y lenguaje desorganizados (cuesta seguir el hilo de lo que dicen), dificultades de atención y de memoria, y problemas para planificar o llevar a cabo tareas cotidianas. También son frecuentes el insomnio, la desconfianza y el aislamiento social, que pueden aparecer meses antes de que el cuadro se haga evidente.

Señales de alerta tempranas

  • Caída brusca del rendimiento en los estudios o el trabajo.
  • Retraimiento social y abandono de aficiones.
  • Cambios marcados en el sueño o en el cuidado personal.
  • Desconfianza o ideas extrañas que antes no estaban.

Diagnóstico

El diagnóstico precoz de la esquizofrenia es muy importante para ofrecer a la persona, lo antes posible, el tratamiento adecuado.

Para diagnosticar esquizofrenia lo principal es la observación de signos y síntomas; estos se pueden medir para conocer su intensidad a través de cuestionarios y escalas. Lo habitual es que el diagnóstico se haga a través de entrevistas clínicas entre el psiquiatra y la persona y, también, entre el psiquiatra y la familia y el entorno cercano.

Como parte del proceso, el especialista suele descartar otras causas que pueden producir síntomas parecidos, como el consumo de determinadas sustancias, enfermedades médicas u otros trastornos mentales. Por eso nadie debería ponerse ni poner a un familiar una etiqueta basándose en un artículo, un test o una búsqueda en internet. Si tienes dudas, lo recomendable es pedir cita con un profesional de la salud mental.

Esquizofrenia y adicciones: la patología dual

Cuando una enfermedad mental y una adicción conviven en la misma persona hablamos de patología dual. En la esquizofrenia es una situación frecuente en la práctica clínica. Algunas razones que se barajan son:

  • Intento de aliviar síntomas, el malestar, la ansiedad o el aislamiento mediante alcohol u otras sustancias.
  • Búsqueda de pertenencia en entornos donde se consume, cuando la persona se siente excluida.
  • Vulnerabilidad particular del cerebro a los efectos de ciertas sustancias, especialmente el cannabis y los estimulantes.

El consumo, además, empeora el pronóstico: puede provocar recaídas, interferir con la medicación, dificultar el sueño y la adherencia al tratamiento y aumentar los ingresos hospitalarios. Y al revés, los síntomas no tratados pueden perpetuar el consumo.

Por este motivo, el enfoque más recomendable es el tratamiento integrado: abordar a la vez el trastorno psicótico y la adicción, de forma coordinada entre los servicios de salud mental y los recursos especializados en adicciones. Si el consumo es de alcohol, puedes ampliar información en nuestra página sobre alcoholismo.

Tratamiento

La esquizofrenia se trata actualmente con medicamentos antipsicóticos; es muy importante que la persona siga el tratamiento para así conseguir reducir los síntomas de la enfermedad. La elección del fármaco y su ajuste corresponden siempre al psiquiatra, y la medicación nunca debe suspenderse ni modificarse por cuenta propia, aunque la persona se encuentre mejor: la mejoría suele ser precisamente fruto del tratamiento.

Estas personas también pueden recibir tratamiento psicológico, en forma de sesiones de psicoterapia o actividades psicosociales, con el objetivo de que entiendan mejor su enfermedad y así consigan sobrellevarla y convivir integradas en la sociedad.

Un abordaje completo suele incluir, además:

  • Psicoeducación para la persona y para su familia, de modo que ambas comprendan la enfermedad y sepan identificar signos de recaída.
  • Rehabilitación psicosocial y cognitiva, que trabaja habilidades sociales, actividades diarias, formación y empleo.
  • Seguimiento regular con los servicios de salud mental, porque se trata de una enfermedad que requiere cuidados sostenidos en el tiempo.
  • Abordaje del consumo de sustancias, cuando lo hay, dentro del mismo plan de tratamiento.

No hablamos de promesas de curación, sino de estabilización, de recuperar autonomía y de construir un proyecto de vida con el mejor apoyo posible.

El papel de la familia y del entorno

Vivir cerca de una persona con esquizofrenia puede generar miedo, cansancio y sentimientos de culpa. Algunas ideas que suelen ayudar:

  • Informarse a través de profesionales y participar, cuando sea posible, en las sesiones de psicoeducación.
  • No discutir ni confrontar las ideas delirantes; es más útil mostrar comprensión hacia la angustia que provocan y no dar la razón al contenido.
  • Mantener un ambiente tranquilo y con rutinas estables, y evitar la crítica constante o la hostilidad.
  • Cuidarse también: pedir apoyo, descansar y no asumir en solitario toda la carga.

En MOMENTO consideramos que la familia puede ser parte del proceso. Si quieres saber cómo trabajamos con ella, visita nuestra página de tratamiento con familias.

Cuándo pedir ayuda

Conviene consultar cuanto antes con un profesional si una persona, y especialmente un adolescente o un joven, presenta alucinaciones, ideas de persecución, un aislamiento creciente, cambios bruscos de conducta o un deterioro marcado en su funcionamiento, sobre todo si hay consumo de cannabis u otras drogas. Cuanto antes se valore, más opciones hay de ofrecer un tratamiento adecuado.

Si hay riesgo inmediato para la persona o para otros, o ideas de hacerse daño, hay que acudir a urgencias o llamar al 112.

Cómo podemos ayudarte en MOMENTO

En MOMENTO, centro de tratamiento de adicciones en Madrid desde 2014, trabajamos con personas que sufren por su relación con las sustancias, y sabemos que detrás de muchos consumos hay un sufrimiento emocional que merece atención. No sustituimos la atención psiquiátrica: cada proceso empieza con una valoración inicial y, cuando hay sospecha de un trastorno mental asociado, trabajamos para que la persona reciba la atención clínica que necesita, de forma coordinada con el consumo. Si procede una desintoxicación, se hace en clínica especializada con supervisión médica y psiquiátrica.

Contamos con programas residencial (convivencia supervisada 24 horas, con un mínimo inicial de tres meses), ambulatorio y vivienda de apoyo, además de trabajo con familias. Si te preocupa un familiar o te reconoces en lo que hemos descrito, llámanos al 608 78 34 25 (24 horas) o escríbenos desde la página de contacto. Podemos ayudarte a decidir cuál es el siguiente paso.

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