¿Cuáles son los síntomas de la adicción?

20 de diciembre de 2018

¿Cuáles son los síntomas de la adicción?

Las drogas y el comportamiento obsesivo compulsivo hacia ellas pueden provocar consecuencias tanto positivas como negativas a corto plazo. Al principio, la sustancia o la conducta suele cumplir una función: alivia, desinhibe, da energía, ayuda a desconectar. La adicción comienza cuando empiezan a desarrollarse los síntomas negativos a largo plazo y la persona sigue adelante a pesar de ellos.

Reconocer esos síntomas a tiempo es una de las mejores herramientas que tienen la propia persona y su entorno. En este artículo repasamos las señales físicas, emocionales y psicológicas más habituales, cómo se manifiestan en el día a día y qué hacer cuando se reconocen en uno mismo o en alguien cercano.

Qué entendemos por síntomas de la adicción

La adicción es una enfermedad que afecta al cerebro, a las emociones y a la conducta, y no se reduce a la cantidad que se consume ni a lo a menudo que se hace. Por eso no existe un único síntoma que la defina. Lo habitual es encontrar un conjunto de señales que se van sumando y que, juntas, dibujan un patrón: la persona pierde libertad frente a la sustancia o la conducta y su vida empieza a organizarse alrededor de ella.

Conviene recordar, además, que los síntomas no aparecen todos a la vez ni de la misma manera en todas las personas. Algunas notan primero el cambio físico; otras, el emocional; y en muchas ocasiones es la familia o el entorno laboral quien percibe antes que nadie que algo ha cambiado. En MOMENTO entendemos que detrás de cada síntoma hay una función: la sustancia o la conducta está intentando resolver algo, y entender qué es forma parte del tratamiento.

Síntomas físicos

El aumento de la tolerancia y la dependencia son síntomas físicos comunes de la enfermedad de la adicción. La tolerancia significa que el organismo se acostumbra y necesita más cantidad, o más frecuencia, para obtener el mismo efecto que antes. La dependencia física se manifiesta cuando, al reducir o interrumpir el consumo, aparecen molestias o malestar que desaparecen al volver a consumir.

Otros síntomas físicos incluyen la disminución de la energía y de la capacidad de concentración. La adicción también puede causar problemas con la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la memoria. Según la sustancia o la conducta, pueden sumarse otras señales que conviene tener presentes:

  • Cambios en el sueño: dormir muy poco, dormir a deshoras o tener un descanso poco reparador.
  • Alteraciones del apetito y variaciones de peso sin una causa médica clara.
  • Descuido de la higiene y de la imagen personal, o cansancio persistente.
  • Pérdida de rendimiento físico y mayor frecuencia de pequeñas enfermedades o lesiones.
  • Malestar físico, nerviosismo o irritabilidad cuando pasa un tiempo sin consumir o sin realizar la conducta.

Ninguna de estas señales, por sí sola, permite afirmar que exista una adicción: pueden tener otras causas. Lo relevante es su persistencia y la coincidencia con otros cambios en la vida de la persona. Si se detecta alguna, lo prudente es pedir una valoración profesional.

Síntomas emocionales

Las personas que sufren una adicción a menudo se sienten “aparte” de la vida. Pierden interés en aficiones, actividades y estudios que antes les resultaban agradables, y se desconectan de amigos y familiares. Los sentimientos de tristeza, soledad y desesperación son comunes.

A estos se añaden otros que suelen pasar desapercibidos o que se interpretan como un “mal carácter”:

  • Irritabilidad, cambios bruscos de humor y reacciones desproporcionadas ante problemas pequeños.
  • Culpa y vergüenza, que a menudo llevan a ocultar el consumo y a aislarse todavía más.
  • Ansiedad o inquietud constante, sobre todo cuando no se tiene acceso a la sustancia o a la conducta.
  • Sensación de vacío o de falta de sentido, que el consumo alivia solo de manera momentánea.
  • Dificultad para sentir placer con cosas que antes lo producían.

Este desgaste emocional alimenta un círculo difícil de romper: cuanto peor se siente la persona, más recurre a aquello que le da alivio inmediato, y cuanto más recurre a ello, peor se siente. Entender este círculo, sin juzgar, es el primer paso para poder salir de él.

Síntomas psicológicos y de conducta

Las personas con adicción a menudo participan en comportamientos de alto riesgo para sostener su consumo o su conducta adictiva. Su salud mental se resiente porque la adicción empeora los trastornos de salud mental ya existentes o da lugar a otros nuevos. Las tasas de suicidio son altas entre las personas con adicción, y por eso es importante no restar importancia a la tristeza profunda ni a los pensamientos de hacerse daño.

En el plano psicológico y conductual, estas son algunas señales frecuentes:

  • Pérdida de control: la persona consume más de lo que pretendía o durante más tiempo del previsto, o no consigue cumplir los límites que se pone.
  • Preocupación constante: buena parte del pensamiento gira en torno a conseguir, consumir o recuperarse del consumo.
  • Negación y justificación: se minimiza el problema, se buscan explicaciones o se compara con otras personas “que están peor”.
  • Mentiras y ocultación: aparecen engaños sobre dónde se ha estado, en qué se ha gastado el dinero o cuánto se ha consumido.
  • Persistencia a pesar del daño: se continúa aun sabiendo que el consumo está causando problemas de salud, familiares, laborales o legales.
  • Conductas de riesgo: conducir bajo los efectos de sustancias, mezclar varias o asumir peligros que antes se evitaban.

Este último punto enlaza con una idea que defendemos en MOMENTO: la persona no es “mala” ni “débil”. Tiene una enfermedad que distorsiona la capacidad de decidir, y la responsabilidad en el tratamiento consiste en asumir lo que cada uno puede hacer, sin culpabilizar. Si quieres profundizar en cómo se origina este proceso, puedes leer nuestro artículo sobre el origen de la adicción.

Cómo se notan los síntomas en la vida cotidiana

Más allá de las listas, los síntomas se ven en lo cotidiano. Con frecuencia son las pequeñas renuncias las que primero llaman la atención:

  • Se faltan a compromisos, se llega tarde o disminuye el rendimiento en el trabajo o en los estudios.
  • Se abandonan planes, reuniones familiares y actividades que antes se disfrutaban.
  • Aparecen problemas de dinero sin una explicación clara, deudas o gastos que no cuadran.
  • Las relaciones se tensan: discusiones frecuentes, desconfianza, distancia con la pareja o con los hijos.
  • Cambian las amistades y los lugares que se frecuentan, y se evita a quienes cuestionan el consumo.
  • Se organiza el día en función del consumo o de la conducta, y se pasa mucho tiempo preparándola o recuperándose.

Cuando varias de estas situaciones se mantienen en el tiempo, no estamos ante un mal momento aislado, sino ante un posible patrón que merece atención. Una señal clave es que la persona, aun queriendo parar o reducir, no lo consigue de forma sostenida. Este criterio, el de la pérdida de control y la persistencia a pesar de los problemas, es más fiable que contar cuántas veces a la semana se consume; lo explicamos con más detalle en el artículo ¿Cuándo es adicta una persona?

Adicciones con y sin sustancia

Los síntomas que hemos descrito no se limitan a las drogas o al alcohol. Las conductas también pueden volverse adictivas cuando la persona pierde el control sobre ellas y siguen realizándose pese a sus consecuencias negativas. Es el caso del juego, de las apuestas, del uso compulsivo de pantallas o de las compras compulsivas, entre otras.

En estos casos, el aumento de la tolerancia se traduce en necesitar apostar más, jugar más tiempo o buscar estímulos más intensos para sentir lo mismo; y la abstinencia, en inquietud, irritabilidad o malestar cuando no se puede realizar la conducta. Las consecuencias emocionales y psicológicas son muy parecidas: aislamiento, culpa, mentiras y deterioro de las relaciones y de la economía. Si te preocupa una conducta concreta, puedes informarte sobre la ludopatía, una de las adicciones sin sustancia que con más frecuencia vemos.

También es habitual que convivan varias adicciones, o que una adicción coexista con ansiedad, depresión u otros problemas de salud mental. Por eso la valoración inicial no se limita a “qué se consume”, sino a toda la situación de la persona.

Qué hacer si reconoces estos síntomas

Identificarse con varias de estas señales no es un diagnóstico, pero sí un motivo para actuar. Estas son algunas pautas generales:

  • Observa sin juzgarte: anota qué ha cambiado en tu salud, tu estado de ánimo, tus relaciones y tu economía.
  • Habla con alguien de confianza: contarlo reduce la carga de la vergüenza y rompe el aislamiento.
  • Haz un primer cribado: nuestro test online puede ayudarte a poner en orden lo que ocurre. No sustituye a una valoración profesional, pero es un buen punto de partida.
  • Pide una valoración profesional: solo un equipo cualificado puede evaluar tu situación concreta y orientarte sobre qué tipo de apoyo necesitas.

Si eres familiar o amigo, recuerda que no hace falta esperar a que la persona “toque fondo”. Cuanto antes se pida ayuda, más opciones hay. Y tú también puedes pedir orientación: el trabajo con familias forma parte del proceso, y en MOMENTO contamos con un espacio específico para ello, el de familia.

Cuándo la situación es urgente

Hay situaciones en las que no conviene esperar. Si hay pensamientos de hacerse daño o de quitarse la vida, signos de intoxicación grave, pérdida de conciencia, convulsiones o una persona que no responde, hay que llamar de inmediato al 112. Existe también la línea de atención a la conducta suicida, 024, a la que se puede recurrir en situaciones de crisis emocional.

Tampoco se debe interrumpir de golpe un consumo prolongado de determinadas sustancias, como el alcohol o algunos fármacos, sin supervisión médica, porque la retirada puede entrañar riesgos. Ante cualquier duda, lo adecuado es consultar con un profesional sanitario. Cuando la desintoxicación es necesaria, se realiza en una clínica especializada con supervisión médica y psiquiátrica.

Cómo podemos ayudarte en MOMENTO

En MOMENTO, centro de tratamiento de adicciones en Madrid fundado en 2014, no nos quedamos en la sustancia: buscamos entender la función que cumple en tu vida y construir contigo un proceso individualizado, con responsabilidad pero sin culpabilizar, y con autonomía progresiva. Cada proceso empieza con una valoración inicial en la que conocemos tu situación y te explicamos qué opciones tienes.

Según cada caso, trabajamos con un programa residencial, con convivencia supervisada las 24 horas y un mínimo inicial de tres meses, o con un programa ambulatorio, de mañana o de tarde, compatible con la vida diaria. También contamos con vivienda de apoyo y con trabajo con las familias, porque la adicción afecta a todos los que rodean a la persona.

Si te has reconocido en alguno de estos síntomas, o los has visto en alguien a quien quieres, no tienes que esperar ni afrontarlo en soledad. Puedes llamarnos las 24 horas al 608 78 34 25 o escribirnos desde la página de contacto. Hablar con nosotros no te compromete a nada: es solo el primer paso para poder entender qué está pasando y qué se puede hacer.

Sigue leyendo

Artículos relacionados

Estamos aquí para ayudarte

Da el primer paso hacia un nuevo camino

Habla con nuestro equipo de forma confidencial. Sin compromiso, las 24 horas.

Contactar ahora 📞 608 78 34 25
WhatsApp Llamar (24h) Contacto